jueves, noviembre 5

LA VIDA ES COMO EL PRIMER CUADRO DE UN CÓMIC

Hacer clic en el siguiente gráfico 
es augurio de una larga y próspera vida.



Cuando comenzamos un empleo, un año escolar, una relación, y en general cualquier proyecto, es inevitable que nos sintamos hinchados de esperanza y optimismo, y que forjemos sobre éste todo tipo de expectativas. Es un mecanismo de la naturaleza humana que nos permite estar siempre en movimiento, avanzar, ir adelante. 

No obstante, de una u otra forma siempre resulta que la realidad nunca está a la altura de nuestras expectativas, e invariablemente acabamos sintiéndonos defraudados y traicionados. Esto también es parte de la naturaleza humana.  Un viejo proverbio dice que las expectativas son una desilusión en estado embrionario.

La solución a este problema, dicen los budistas, radica en abstenernos de tener expectativas sobre el porvenir. Tienen razón. La prueba está aquí mismo: aquellos que llegaron a este innombrable bló esperando encontrar alguna chispa de ingenio, en estos momentos, sintiéndose sumamente defraudados, estarán escupiendo en su monitor. En cambio, aquellos que llegaron sin esperar nada, nada obtuvieron (y por lo menos se ahorraron el coraje). 

Conclusión: Los pousts zen tampoco me quedan bien. 

 



sábado, octubre 31

JALOGÜÍN


El Jalogüín es después del Día del niño la celebración más detestable, porque agrupa grandes manadas de niños que bajo el anonimato del disfraz se sienten envalentonados para llevar a cabo las más atroces fechorías y dar de gritos por las calles. Antes enfrentaba estas feroces hordas con estoicismo y un palo. Hoy soy más sabio y más miedoso: les doy dulces que compro a irrisorios precios en Waldos, esperando que como todo lo demás, sean de bajísima calidad. 

miércoles, octubre 28

TODO LO QUE QUERÍAS SABER SOBRE LOUIS VUITTON Y TEMÍAS PREGUNTAR

Esa tarde, la limusina negra se detuvo delante de la casa y bajó de ella un hombre de escasa estatura e impecable traje negro. Sin perder tiempo, caminó hacia la puerta y tocó. Segundos después abría la puerta una mujer de rasgos indígenas y uniforme de empleada doméstica.
–¿Se encuentra Andrés? –preguntó el hombrecillo a la mucama.
La mujer inclinó respetuosamente la cabeza al escuchar el sagrado nombre.
–No don Andrés –corrigió el hombre al darse cuenta del equívoco–, sino Andrés, Andrecito.
La empleada levantó la cabeza, asintió aliviada y guió al visitante hasta una habitación ubicada al fondo de un largo pasillo. Señaló la puerta con la cabeza y sin mediar palabra caminó de regreso a sus labores.
El hombre miró hacia el interior de la habitación. Ahí se encontraba Andrecito, sentado en la cama, con cara de ostensible sueño y vestido sólo con pantalones de mezclilla.
–¿Ya ejtas lijto, Andrés? –retumbó en ese momento desde el otro lado del pasillo la inconfundible voz.
–Ya casi, apá –contestó el joven con indisimulable pereza.
–Apúrate, que ya va a empezar el mítin –agregó el padre.
Andrecito miraba al visitante sin demasiado interés. Éste lo saludó con una inclinación de cabeza y señaló los pies desnudos del joven.
–¿Te ayudo? –dijo con voz meliflua al tiempo que se hincaba junto a la cama–. Veo que se te está haciendo tarde.
Andrecito asintió confiado con la cabeza: no le era raro ver gente arrodillada en su casa. Además eran apenas las tres de la tarde y a esa hora toda ayuda era bienvenida.
El malicioso hombrecillo aprovechó entonces que el joven estaba absorto buscando las mangas de su playera para arrojar debajo de la cama los humildes tenis tejidos a mano por artesanos oaxaqueños que el joven pensaba portar. Acto seguido extrajo de entre sus ropas un par de blanquísimos tenis Louis Vuitton, que sin perder tiempo colocó en los pies del hijo del líder.
Con envidiable agilidad se puso de pie y sonriente se despidió del muchacho.
–Suerte en la manifestación, Andrés.
El joven se miró en el espejo; finalmente se había logrado poner la camiseta y estaba listo para salir. Cuando se volvió para agradecer la ayuda, el hombrecillo había desaparecido.

A la mañana siguiente, cuando Andrecito miraba en los periódicos la nota en que se le criticaba por usar esos lujosos tenis, el joven se dijo –no sin amargura– que jamás volvería a aceptar que un hombrecillo con la cara de Salinas le ayudara a vestirse.
 


viernes, octubre 23

PAÍS DE CIEGOS

A veces perdemos de vista que en México coexisten pacíficamente dos tendencias políticas: una derecha hiperconservadora de vicios muy liberales, mochilona y profundamente pecadora y obsoleta, y una izquierda burguesa, muy conservadora, dogmática, sectaria y obsoleta. Digo que coexisten pacíficamente porque aunque se pegan hasta con el molcajete, a pesar de sus diferencias coinciden en lo fundamental: es preferible sacrificar al pueblo que lastimar los intereses de los mafiosos, caciques, caudillos, potentados, comunicadores y militantes que los apoyan.

Los nuevos impuestos son un buen ejemplo:
El gobierno decide asestar incrementos que serán onerosísimos para los ciudadanos y que limitarán el de por sí exiguo crecimiento económico, mientras que una gigantesca economía informal amparada por los padrinos del crimen organizado crece desparpajada e impunemente, y las grandes empresas burlan sistemáticamente el pago de impuestos al abrigo de una ley ineficiente e inequitativa.

Pero creen que estamos ciegos, que no nos damos cuenta de que hay privilegios inaceptables y que la injusticia social ha tomado ya tintes dramáticos.

La oposición por su parte, hace botín político del descontento de los ciudadanos aprovechándose de que el alza en los impuestos es necesaria y que el gobierno tiene que aplicarla a pesar del enorme costo político que representa y del daño que significa a sus ya de por sí damnificadas credibilidad y popularidad. Propician un peligroso clima de insatisfacción que a nadie beneficia.

Pero creen que no vemos, que pensamos que lo hacen porque les importa la justicia social y no porque quieren ser ellos los privilegiados.



Afortunadamente hay otras cegueras más afortunadas. Están el Ensayo sobre la ceguera de Saramago (que es una novela indigna de la pluma del autor del Cerco de Lisboa) y el Informe sobre ciegos, parte de la majestuosa novela Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sabato. Tenemos la luminosa ceguera de Homero y la perpetua clarividencia del maestro Borges.

Tal vez algunas de esas páginas nos basten para desviar la mirada y por un instante olvidar que vivimos en un país de ciegos.

viernes, octubre 16

LAS CELEBRIDADES LLEGARON A TUÍTER (Y UNO CON TANTO TIRADERO)

En los últimos meses Tuíter experimentó un crecimiento tan acelerado (incluso en nuestro país, en que lo único que crece es la angustia) que los medios empezaron a hablar de él. Resultó entonces, que tal como lo ordenó Rimbaud (que seguramente se orinaría en todos los que usan Blackberry o iPhone), que aquel que quisiera ser absolutamente moderno tenía que estar en Tuíter. Así que comenzaron a llegar las celebridades: desde mi Britney (@britneyspears) y sus más de 3 millones y medio de seguidores hasta todos los presidentes legítimos, espurios e imaginarios de este país, pasando por conductores de televisión, escritores y periodistas de todos los colores y aromas. 

Algunas estrellas de la televisión abierta, como Shanik Berman (@shanikberman) o Yordi Rosado (@Yordi_Rosado) vieron Tuíter como una extensión de sus programas y comenzaron a tuitear con desparpajo y alegría los mismos chascarrillos y comentarios que les ganaron su ascenso al firmamento televisivo. La comunidad tuitera se encargó de demostrarles (con exceso de rudeza, tal vez) que ese público era muy diferente al de los pobres autómatas que les aplauden sus gracejadas.

A los periodistas no les fue mejor: acostumbrados a predicar desde la cómoda unidireccionalidad de los medios tradicionales, y a que el único contacto con la verdadera opinión pública consista en dar autógrafos, se encontraron con que en Tuíter eran cuestionados, rebatidos, criticados y exhibidos en su falta de juicio, cultura o veracidad. Algunos como Javier Solórzano (@JavierSolorzano) o Adela Micha (@Adela_Micha) se adaptaron inteligentemente, otros como Carlos Loret de Mola decidieron levantar un cerco a su alrededor y contrarios a la esencia de Tuíter optaron por evitar que sus tuits se hicieran públicos.  

Con los políticos sucedió algo similar: un gran número de ellos apareció en las pasadas elecciones y como era previsible, en vez de los simpatizantes que esperaban, encontraron que los más activos interlocutores resultaron ser sus críticos y detractores, quienes los objetaban incansablemente e incluso (absurda e inaceptablemente) los insultaban. Terminando la campaña los que no ganaron, como Ana Guevara, desaparecieron; algunos como Guadalupe Loaeza (@gloaeza) regresaron valientemente a pesar de la derrota, y algunos que obtuvieron el triunfo, como Demetrio Sodi (@demetriosodi), se mantuvieron en contacto desde su nuevo cargo público y prometen atender desde ahí las quejas de los ciudadanos.

Caso curioso es el de Federico Arreola (@FedericoArreola), director del Sendero del Peje, órgano de difusión lopezobradorista, y colaborador cercano de AMLO, ha estado presente casi permanentemente en Tuíter desde hace unas semanas y a pesar de los ininterrumpidos y frenéticos ataques contra él (injustificadamente insultantes muchas veces), ha sido insólitamente tolerante y respetuoso, lo que desafortunadamente no sucede con muchos de sus empleados y seguidores, que cobardemente escondidos tras identidades falsas se dedican a atacar a todos aquellos que osamos pensar que tal vez AMLO no es el gran hombre que él cree ser.

En general, los políticos descubrieron que las frases huecas y prefabricadas en Tuíter no resultan igual de efectivas que en el radio y la televisión, y que los ataques no pueden hacerse con tanta ligereza como en otros medios de respuesta menos inmediata. De igual manera, se encargaron de demostrar que la gran mayoría pecan de intolerancia, intransigencia, falta de ingenio y sentido del humor, mala ortografía y un profundo desprecio por todos aquellos que piensan diferente. 

Mención aparte merecen Felipe Calderón (@FelipeCalderonH) y Andrés Manuel López Obrador (@lopezobrador_) quienes a pesar de sus aparentes diferencias coinciden en estar presentes en Tuíter sólo a través de un chalán que publica únicamente datos aburridos y carentes de interés. 

El reciente auge de Tuíter terminará por desinflarse cuando las celebridades acumulen un número de seguidores tan grande que imposibilite la comunicación bidireccional, y acaben por volver a ser meros emisores de contenidos. 

Mientras tanto seguramente seguiremos atestiguando la llegada de las celebridades a Tuíter, ávidas de demostrarnos que aquí en cortito, no son tan maravillosas.



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